Lema Institucional

Para el año 2018, los Hermanos de la Sagrada Familia han seleccionado el lema: “LLAMADOS A VIVIR LA ALEGRIA DEL AMOR”, expresando en estas palabras la intención, la motivación fundamental que se espera impulse la tarea y atraviese la vida de las Escuelas SaFa. de Argentina.

El lema, inspirado en las enseñanzas del Papa Francisco durante estos años de pontificado pone el acento en la “alegría del amor”, el gran regalo que Dios nos ofrece y nos invita a convertirlo en regalo para los demás.

De manera particular en sus cartas “La Alegría del Evangelio” y “La Alegría del Amor”, Francisco nos recuerda que el Evangelio es la noticia más hermosa que hemos recibido (EG 277). La buena noticia del Evangelio nos comunica el enorme amor que Dios nos tiene, y que se ha manifestado en la persona de su hijo Jesús. La palabra, los gestos, las actitudes, la vida entera y más aún, la muerte y resurrección de Jesús, muestran la inmensa ternura del amor de Dios.

Esa buena noticia de sabernos amados y cuidados por Dios como un papá o una mamá, despierta una alegría profunda para quien la recibe y se abre a ella. La alegría nace en primer lugar de la conciencia de haber recibido un regalo tan grande que nos transforma la vida y le otorga sentido. Por eso cuando nos encontramos con la persona de Jesús, el rostro perfecto del amor de Dios, y nos disponemos a seguirlo tejiendo vínculos similares a los que Dios construye con nosotros, experimentamos esa misma alegría profunda y transformadora.

Como esta buena noticia es para todos “cada persona humana -nos dice Francisco- es digna de nuestra entrega. No por su aspecto, sus capacidades, …o las satisfacciones que nos brinda, sino porque es obra de Dios, criatura suya…” Más allá de toda apariencia, todos y cada uno de nosotros somos amados por Dios, y por tanto todos merecen nuestro cariño y nuestra entrega. (EG 274)

A cada uno de nosotros, docentes, padres, alumnos, el lema nos recuerda el sentido de nuestra vocación y la razón de ser de nuestra vida compartida. Toda comunidad creyente –y entre ellas, toda familia y escuela creyente- está llamada a ofrecer como sentido de la vida la alegría de saberse amados por Dios. “Es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra. Porque nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio” (AL 58) y toda la vida creyente es ante todo una profundización y una apropiación de ese anuncio.

Anunciar y hacer vida la alegría de ser amados por Dios –señala el Horizonte Pedagógico Pastoral de nuestras escuelas- sólo es posible si asumimos que toda nuestra realidad humana ha sido salvada y transformada por la pascua de Cristo y que puede volverse salvadora y transformadora en la medida en que permanezcamos junto a Él. (HPP 1.1)

Por eso el lema constituye no solo una invitación a dejarnos amar por Dios en la persona de Jesús, sino también una propuesta para construir nuestras relaciones y vínculos con el mismo estilo de amor que Dios nos tiene. Como enseña San Pablo, un amor así, es paciente, servicial, no es envidioso, no hace alarde, no es arrogante, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra en la injusticia, sino que se alegra en la verdad. Un amor como el que Dios nos tiene, que nos cree siempre, nos disculpa siempre, nos tolera siempre, nos espera siempre, nos ama siempre. (1 Co. 13,4-7)

De alguna manera, el lema para este año 2018 nos llama a actualizar y prolongar las relaciones familiares de Nazaret propiciando un encuentro personal con Dios encarnado en Jesús, un camino para descubrir su presencia en el trabajo de cada día, y unas relaciones profundas de fraternidad y familiaridad, de las que nace un clima de paz, y yo diría de alegría, que transforma las relaciones con Dios, con los hombres y con el mundo.

Prof. José Passucci

Director General

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